Dios nos hizo sus hijos y nos dará una herencia eterna

Hemos nacido de nuevo, porque estábamos muertos en pecado, pero por la misericordia de Dios en Cristo se nos implanta la vida eterna para vivirla hoy aquí, esperando también que un día sea total cuando estemos cara a cara con Dios. Antes éramos enemigos de Dios, ahora él nos hizo sus hijos y nos ha prometido una herencia futura.

«Alabemos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo por la resurrección de Jesucristo. Esto nos da una esperanza viva, y hará que ustedes reciban la herencia que Dios les tiene guardada en el cielo, la cual no puede destruirse, ni mancharse, ni marchitarse.» 1 Pedro 1:3-4 DHH

Por nuestra fe en Cristo hemos recibido una identidad especial como hijos de Dios, porque a través de Cristo Dios mismo nos constituyó sus hijos, ya que al pagar Cristo por nuestros pecados no hay ningún impedimento para vivir una relación tan estrecha con Dios, una íntima comunión como la de un padre con sus hijos. Por todo esto es que debemos darle alabanzas a Dios, ya que no podríamos disfrutar todos los días su paternidad, si no nos hubiera salvado en Cristo.

Dios nos hizo nacer de nuevo, ahora como sus hijos, y que además de disfrutar sus bendiciones todos los días, tenemos grandiosa esperanza futura. Cristo murió por nosotros, pero también resucitó, y a través de su sacrificio y por su triunfo sobre los poderes del mal, hoy tenemos vida eterna. Su muerte significó recibir él la sentencia que Dios había dictaminado en contra nuestra por nuestros pecados, así que, como Cristo pagó con justicia lo que debíamos, ya nada tiene Dios contra nosotros.

Ya no tenemos que ser castigados por nuestros pecados pasados, ya no moriremos eternamente, sino al contrario, por la resurrección de Cristo tenemos vida eterna, ya que aunque físicamente moriremos, vamos a resucitar como él.

Además, espiritualmente no moriremos, es decir, Dios no nos separará del él para siempre, porque tenemos como esperanza futura vivir en su presencia por la eternidad. Dios tiene para nosotros una vida gloriosa, perfecta y la cual viviremos en completa felicidad.

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