Dios empodera a sus hijos para la victoria

El poder de Dios lo domina todo, ha derrotado los poderes del mal y con este poder Dios fortalece a su pueblo para que viva en seguridad y en victoria. Nunca los hijos de Dios andarán desprovistos e inestables porque Dios los bendecirá y les dará su paz eterna.

Dios quiere que  podamos vencer todo lo que se nos oponga, que podamos resistir al maligno que se levanta contra su pueblo y contra sus hijos. Jesús mismo buscó la fortaleza del padre celestial a través de la oración, para que en su labor redentora no cayera bajo la astucia de satanás. Hoy debemos orar fervientemente para que Dios nos vista de su poder, para que siempre estemos respaldados con su fortaleza.

Cuando el pueblo de Dios ora verdaderamente, y cuando en humildad busca la presencia de Dios, aun cuando el mal caiga como una tempestad sobre él, a pesar de que lo rodee una espesa tiniebla destructiva obra de satanás, podrá resistir, porque si poderoso es el mal, Dios es todopoderoso y su amor por su pueblo también lo supera todo. No hay nada más que les dé estabilidad a los hijos de Dios en las tribulaciones como la paz que viene del cielo, con ella, hay seguridad y se puede esperar con paciencia la intervención divina en todo momento.

Dios bendice a sus hijos con todo lo necesario, para que a través ellos el mundo conozca sus maravillas, su poder y su gracia operando con un propósito salvador. Por esto, aunque vengan malas noticias y todo colapse, el pueblo de Dios permanece confiando, porque depende de las bendiciones de Dios, quien lo sustenta y lo sostiene ante cualquier embate adverso. Ahora mismo, con mucha diligencia debemos pedirle a Dios que nos manifieste su poder, y que caigan raudales de bendiciones sobre nuestras vidas, esto es posibles, porque son las promesas y los ofrecimientos de nuestro buen Dios.

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