No hay mejor cosa como el estar sujetos a Dios y vivir bajo su amor

Sujetarnos a las exigencias divinas y tener su amor como la fuente de todo lo que necesitamos nos hace totalmente bien, por eso Dios se alegra cuando nos ve obedientes a su voz, porque ella nos encamina por el bien.

“Dios se goza cuando esperamos en su amor, porque ha decretado abundantes bendiciones para nosotros, ya que nos ama con amor eterno.”

Nuestra vida reverente alegra a Dios, nuestra vida que confía en sus promesas es la que le complace, porque al ser obedientes a su voz y al poner nuestra fe en él sabe que nos irá bien, porque el mayor anhelo de Dios es que nuestra vida esté gozando de su misericordia. Desde la creación del mundo, todo lo que Dios hizo es bueno y lo diseñó de tal modo que nosotros pudiéramos disfrutar en todo, es así como cada cosa que Dios hizo nos beneficia y nos sustenta.

Dios se goza cuando nos sujetamos de manera voluntaria y total a las normas que determinó para la vida, porque resultan para nosotros la guía, la luz, la que nos da dirección hacia Cristo nuestro redentor, en donde encontramos plena salvación, la gloria futura y todas las garantías para que en esta vida nos vaya bien, y no hay mejor cosa que recibir el perdón de Dios y así disfrutar siempre de su amor.

No nos alcanza nuestra propia sabiduría y conocimiento para que nos valgamos por nosotros, para encontrar el verdadero éxito de la vida. Tampoco nos son suficientes nuestros propios métodos para estar estables en esta vida. Necesitamos de Dios y por eso a él debemos temerle y toda la gloria debe ser para su nombre, ya que sin su amor estaríamos perdidos.

Cuando confiamos en la misericordia de Dios, en su amor y sus bondades, es cuando siempre estamos en su presencia, primero porque nos gozamos, y segundo, porque Dios quien nos ama tanto es la fuente de todo el bien que recibimos, y por eso en él buscamos lo que materialmente y espiritualmente necesita nuestra vida.

Compartir