Cristo es nuestra salud y salvación

Cristo es la esperanza para la sanidad de nuestro cuerpo y del alma, por él podemos descansar eternamente del mal que nos causa el pecado, porque todo esto ya lo padeció, para que hoy nosotros por la fe en él seamos liberados del pecado y recibamos la vida eterna.

“Ningún mal de este mundo, ni el pecado nos quitará el gozo de la salvación, porque en Cristo tenemos la fortaleza para soportar, pues todos estos males fueron exhibidos y vencidos en la cruz del calvario.”

Jesús puso voluntariamente sobre sí todas nuestras cargas, nuestras enfermedades, nuestros dolores y nuestros pecados, lo cual significa que al morir tuvo como propósito hacernos descansar de todo lo que nos atormentaba, de tal manera, que por él podemos hallar descanso en nuestra vida, podemos ser liberados al poner nuestra fe en él. Todo lo que Cristo padeció fue el reflejo de lo que significa el pecado, y el reflejo del daño que provoca este mal en la vida humana, que le hace vivir bajo la miseria y el dolor.

Cristo padeció para que hoy tengamos gozo y esperanza, gozo porque su muerte nos dio la vida y todo su sufrimiento nos trajo alivio hasta el alma. Además, hoy por creer en Cristo nuestra esperanza de sanar de las enfermedades físicas también  es real, y el hecho de estar seguros, que ninguna enfermedad, ni la misma muerte pueden quitarnos la vida eterna que Cristo logró por nosotros al morir en la cruz por todos nuestros pecados y por lo males de la tierra, los cuales tampoco pueden diluir nuestra esperanza en Dios.

Todo esto que Cristo padeció era lo que nosotros bebimos sufrir por nuestras maldades, porque siendo él inocente, santo y sin culpa,  la ira de Dios cayó sobre su cuerpo que colgaba en el madero. El lugar del sufrimiento de Jesús, el peso de su martirio fue para liberarnos de la ira divina por pecar contra Dios, por eso hoy podemos estar en la presencia de Dios sin ninguna culpa y sin ninguna deuda por nuestras maldades, porque a través de Cristo somos perdonados, sanados, restaurados, recibimos la vida eterna y esperamos a nuestro salvador que vendrá en gloria.

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