No tengamos miedo porque nuestro Dios nos sostiene y nos ayuda

No estamos solos ante el mal que parece extenderse sin control, Dios no solo está a nuestro lado, sino que también nos lleva sostenidos con su mano hasta cruzar este valle difícil de mucho terror, él no dejará que resbalemos por el miedo y por lo difícil de la travesía, confiemos, porque es nuestro Dios con mano poderosa.

“Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.” Isaías 41:13 RVR1960

En los caminos complicados de la vida, donde el miedo quiere controlarnos, Dios nos ofrece su mano, así como el padre amoroso que sostiene a su hijo para que no resbale, para que se sienta seguro al cruzar por las sombras oscuras, Dios nos lleva de la mano porque nos reconoce como sus hijos y porque quiere que estemos bien en los tiempos difíciles.

El que cae bajo el poder del miedo actuará desobediente, porque no tendrá el valor para obedecer, y además, actuará desconfiando, y la desconfianza es también pecado, porque hace menospreciar las promesas de Dios y no hay determinación para hacer la voluntad divina.

No le demos hoy cabida en nuestra vida al terror por las malas noticias, por lo que estamos viviendo y que amenaza nuestra salud, nuestra economía. Estemos en paz sabiendo que Dios está con nosotros y al mando de todo, pues nos dice exactamente eso, que no temamos porque él es quien nos sostiene con su mano poderosa.

Es así como los terribles momentos nos enseñan a valernos de Dios, es en estas circunstancias donde conocemos más a Dios, pues sus manifestaciones poderosas y bondadosas no faltan, ya que siempre a través de toda la historia le ha dicho a su pueblo, que él es su Dios y que los ayuda. Dios siempre ha demostrado con hechos que ama y que puede sostener a sus hijos.

En efecto, todos nosotros hoy necesitamos aprender a depender del Dios, quien es fuerte y poderoso, y que nos ama tanto, que lo ha entregado todo por nosotros, para mostrarnos con cuan amor nos ama. Así que ninguna amenaza del mal nos inquiete, al grado de robarnos el bienestar, porque el que nos ama con amor eterno nos dice; no temas, yo te ayudo.

Compartir