La prueba de nuestra  fe es lo mejor que nos puede pasar

Este mensaje no es un llamado al sufrimiento, sino vivir el gozo de Dios y, a poner nuestra  esperanza en él.

Este es un recurso bíblico que nos ayuda a entender nuestro dolor, y para reafirmar nuestro conocimiento, de que Dios permitirá tiempos muy difíciles en nuestras vidas para obrar en beneficio de nuestra fe y de nuestra salvación, es decir, en las tribulaciones Dios hace que nuestra fe sea más grande, y nos prepara, nos transforma, nos completa para cuando Cristo venga, en otras palabras, también nos hacer perseverar para salvación.

Al ser probados no brota la alegría porque la estemos pasando bien, pero si el gozo de saber y sentir que Dios está obrando, con los ojos de la fe podemos ver que todo está bajo su control y que es para nuestro bien. El asunto es que en algunas ocasione se nos dificulta entender lo que pasa.

El gozo no emana de lo que estamos enfrentando, sino de la experiencia con Dios, y de lo que recibiremos a través de prueba. Tal vez lo que estamos padeciendo nos esté causando mucho dolor, pero Dios obra de acuerdo a la necesidad de ese momento, nos atiende de acuerdo a la circunstancia y afirma la esperanza en nuestras vidas, es cuando nos gozamos a tener la certeza de estar esperando algo maravilloso que sobrepasa nuestro sufrimiento.

Hay que aprender a combatir las dificultades con el gozo, al mismo tiempo debemos cuidarnos para no caer por ellas en amargura, porque si estamos en esa condición no daremos alabanzas a Dios, lo cual parte esencial de nuestra nueva naturaleza; reconocer a Dios en adoración en todo momento. El no reaccionar con gozo manifiesta nuestra inadecuada reacción a Dios en la carne, y no con el Espíritu Santo quien es nuestro Consolador. El enojo, la murmuración son frutos de la carne y no del Espíritu.

Las pruebas sirven para sacarle más brillo a eso que ya tenemos, lo cual es la salvación, a través del crecimiento de la fe nuestro gozo será mayor, porque iremos viendo con más claridad lo que Dios ya nos ha otorgado como un regalo, veremos nuestro futuro más bienaventurado y cada promesa futura de Dios la iremos viviendo más de cercana.

Compartir