Dios nos ofrece buenos tiempos

Dios quiere buenos tiempos para todos, pero debemos oír su voz que nos invita a dejar el pecado, porque él no puede relacionarse con él mal. Dios por su ser aborrece el pecado, y hoy podemos tener el perdón y ser recibidos por Dios  si nos arrepentimos.

“Para que nuestro mundo viva tiempos de alegría y no de tristezas, para que haya deleite en la humanidad debemos reconocer a Dios y también nuestra pecaminosidad, para buscar la misericordia y el oportuno socorro, lo cual es posible, porque para eso murió Cristo.”

Dios quiere dirigir a la humanidad hacia  él, porque no hay mejor condición de vida que la que se disfruta con Dios, cuando la fe en él nos mueve  amarlo y a someternos voluntariamente a su autoridad, disfrutando así todas las bendiciones, viviendo siempre con la esperanza de que con Dios vendrán mejores tiempos.  Contrario a esto, es la altivez y orgullo producto del pecado, lo cual nos hace revelarnos contra Dios.

Por eso es la invitación divina a volvernos a Dios mediante el arrepentimiento, para que de esa manera estemos muy bien en la comunión con Dios  al ser perdonados todos nuestros pecados. Así Dios nos adopta como hijos y comenzamos a disfrutar sus bendiciones, sus bondades como un padre amoroso lo hace con sus hijos. Esto significa tiempos de grandes bendiciones  y abundancia  de bien y no de mal.

Ningunas de las riquezas y las posibilidades humanas hacen que la vida esté bien cuando se carece del perdón, y cuando por lo mismo traemos encima la carga de pecados, lo cual nos aplasta y no deja que nuestra vida se realice en lo que realmente es disfrutable y que nos hace  vivir con bendiciones eternas, liberándonos así de lo vano y pasajero que deshonra el nombre santo de Dios.

Todo el mundo es convidado por Dios a dejar atrás la vida pecaminosa, porque de lo contrario, en lugar de llegar tiempos de descansos llegará la aflicción abrazadora, y todo aquello que hace ver al hombre su miseria, su propia realidad triste por la ausencia de Dios de su vida.

En lugar que llegue la vida, llega la muerte cuando se desprecia a Cristo, porque él es salvación y vida eterna, cosa que realmente necesitamos todos, por lo que con la fe en él podemos recibir el perdón y la salvación. Nuestra vida y nuestro mundo necesitan buenos tiempos, vengamos hoy a Dios, volvámonos a él por la fe y arrepentimiento, y así grandes y maravillosas cosas buenas nos visitarán

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