Clamemos a Dios con fe por la curación de nuestro cuerpo y por la restauración espiritual de nuestra vida

Siempre debemos usar el recurso de la oración para buscar la sanidad y la restauración, porque ambas cosas son promesas de Dios a las que podemos acceder con la fe. No podemos quedarnos con el dolor del cuerpo y la tristeza del alma, cuando podemos buscar en la misericordia de Dios la sanidad y la santidad.

La sanidad de nuestro cuerpo es una promesa, como también es una promesa el perdón y la restauración de nuestra alma. Tengamos confianza en que Dios tiene interés por nuestra sanidad y por nuestra santidad. Sin embargo, la sanidad no es un requisito para entrar al reino de los cielos, tal y a como lo es la santidad, porque “sin santidad nadie verá al Señor.”

En todo esto es indispensable la fe, porque el pedir sanidad y restauración a Dios, debe ser a partir de la fe que espera, que confía en el poder y en la misericordia de Dios. Dios no rechaza la vida del que busca perdón y restauración, tampoco rechaza al que busca la sanidad, sin embargo, en este último caso, no necesariamente todos van a sanar, porque Dios puede disponer alguna otra cosa mucho mejor que la sanidad, de hecho, la santidad es mejor que la sanidad.

Hay casos muy especiales en donde la santidad trae consigo la sanidad del cuerpo. Pero también, la sanidad del cuerpo ha sido usada por Dios en algunas ocasiones, para convencer a la persona del poder de Dios, de su amor y de su gracia, de tal manera, que ponen su fe en Cristo para salvación, y en ese momento reciben la vida eterna y son santificados para Dios. En fin, Dios hace lo que quiere con sabiduría, por ello, a nosotros solo nos corresponde pedir conforme a las promesas que nos da y, a esperar en su voluntad, confiando que lo que el disponga será lo mejor.

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