Por darnos vida eterna Cristo se ofreció asi mismo como ofrenda ante Dios

Por salvarnos Cristo se sometió voluntariamente al dolor en su más alto nivel, pues no se aferró a que era Dios, sino que por nosotros se hizo humano, para así tomar el lugar de muerte que merecíamos por nuestros pecados.

Cuando Cristo era maldecido durante al camino al calvario, no respondió con maldición, pues lo que buscaba con su sacrificio era la bendición de Dios para la humanidad. Por esto mismo, en las burlas y maltratos que recibía, en lugar de ordenar a huestes de ángeles que actuaran contra  los escarnecedores, intercedió por ellos, actuó como el sacerdote perfecto que vino para ofrecerse así mismo como ofrenda, para calmar la ira de Dios sobre nosotros y para lograr nuestra vida eterna.

Cristo si hizo voluntariamente esclavo, por eso dejó colgar en un madero como si fuera el peor de los malhechores. Todo esto Cristo lo hizo por amor a nosotros. Es así como a través de él podemos tener perdón de pecados y la salvación. A través de Cristo somos libres de la maldición del pecado, porque ahora mismo gozamos de todas las bendiciones de Dios.

Cualquier maldad puede ser borrada y cualquier obra del diablo en nuestras vidas puede ser eliminada por el poder de la sangre de Cristo. Aceptemos hoy el amor que Dios nos ha ofrecido, abracemos por la fe todas las promesas que tienen garantías en la sangre de Cristo y vivamos así cada día en gozo a pesar de los tiempos malos. Tengamos la certeza que Dios está con nosotros y que por Cristo un día estaremos reunidos en la mansión celestial.

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