Dios no deja de obrar en nosotros y con nosotros

Nada puede estorbar el actuar de Dios en nuestra vida y con nuestra vida, de hecho, las tribulaciones son la oportunidad para que a través de ellas crezcamos y ayudemos a otras personas.

“Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.” Efesios 2:10 NVI

No debemos dejarnos desanimar por las cosas difíciles que enfrentamos, porque todas ellas están bajo el control de Dios y con su ayuda podemos superarlas. Dios espera que su pueblo esté sólido ante todas las adversidades, porque somos nosotros los que tenemos que dar el mensaje de esperanza y debemos consolar con el consuelo con el que hemos sido consolados por Dios.

La obra de Dios requiere de nuestro mayor esfuerzo en lo que muchos consideran los malos tiempos, porque en ese caso, los malos tiempos para nosotros son la oportunidad para creer y para creer en las promesas de Dios y para abundar en la fe que necesitamos desarrollar. La iglesia es la luz que alumbra en las tinieblas, por ello es visible ante las tragedias sociales, porque ahí manifiesta la esperanza en medio del mundo que cree que su futuro es incierto.

No podemos negar que somos pequeños y débiles, pero es ahí donde precisamente el mundo ve en nosotros el poder de la gracia de Dios que nos hace estar firmes y siempre marchando con pasos seguros. Por esto es que no debemos estar ociosos, ni desmotivados para hacer el bien, tenemos que aceptar que fuimos creados, redimidos y que Dios nos prepara para hacer cosas maravillosas, para su gloria y para bendición de muchos.

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