Dios nos corrige con amor y gracia

No debemos caer en la desesperación cuando Dios nos corrige, cuando nos disciplina cual padre amoroso que desea el bien presente y futuro para sus hijos.

La reacción carnal ante la enseñanza disciplinaria de Dios puede ser aprovechada por satanás para que en lugar de aceptar la voluntad de Dios y su autoridad correctiva, nos revelemos en contra y nos alejemos de él, lo cual, en lugar de enderezar nuestros pasos, iremos tras caminos torcidos, y en lugar de que nuestra vida sea restaurada, terminaremos destruidos tal y como es el propósito del maligno, el cual desde el principio es el destructor.

En todo juicio y corrección de Dios lo que impera es su justicia, su gracia y su amor, porque todo lo que Dios hace tiene como propósito enseñarnos a vivir la vida que trae bendición y vida eterna, todo lo hace por amor y siempre somos perdonados y restaurados en su gracia, es decir, todo bajo la obra salvadora de Cristo en la que nunca somos rechazados, sino aceptados a pesar de nuestra condición de pecadores.

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