Dios hace bien a los que confían en sus promesas

Todo lo que Dios nos ha dado a conocer no tiene ningún error y su propósito es salvador, por eso es que la revelación de Dios está cargada de promesas para cada instante de nuestra vida, pero también hay promesas para la eternidad. Confiemos en Dios porque todo será cumplido tal y a como fue prometido.

La palabra de Dios está limpia de toda mentira y fantasía, realmente lo que Dios ha revelado como promesa se ha cumplido en el tiempo señalado y de la mejor manera, así que todas las promesas que faltan por cumplirse, y lo que debe cumplirse en nuestra vida cotidiana así sucederá. Por esto es que toda la palabra de Dios es confiable, porque su autor es perfecto en todo, no miente, ni se arrepiente en lo que promete.

Una de las promesas es la protección, y Dios sí nos protege, porque todo el mal está sujeto a él, nunca ha dejado ni dejará que el destructor nos destruya. Quizás muchos cuestionen la protección de Dios por la presencia del mal en el mundo, pero esto es por la irresponsabilidad humana, por no obedecer a Dios. Sin embargo, aunque todo es por la falta de fidelidad humana, Dios siempre ha traído la solución al problema del mal.

Si en algún momento el mal nos ha tocado es porque Dios lo ha permitido, pero el mal no puede tocarnos más de lo que Dios le permita, pero en esos procesos Dios actúa para nuestro bien, porque es el único capaz de hacer que aun el mal sea canalizado para nuestro propio provecho en la fe.

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