Ciertas y llenas de amor son las promesas de Dios

Nuestra vida debe adorar a Dios siempre, ya que Dios siempre cumple sus promesas y nunca nos faltan, ni nos falla su amor.

La certeza de que Dios cumple sus promesas nos debe convencer de adorarlo y siempre obedecer su palabra, pues al atender sus mandamientos también disfrutamos sus promesas, las cuales si se cumplen de manera puntual.

Dios es justo y por eso mismo nos justifica, porque si Cristo ya pagó por nuestros pecados Dios nos perdona, ya que su justicia fue cumplida y como tal, entonces nos otorga lo que por derecho nos corresponde, claro está que no en nuestros méritos, sino por los de Cristo, pero al final es una bendición que por esto mismo nos es otorgada por gracia.

Por eso es que la Biblia dice; más a todos los que le recibieron les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Así es como todas las promesas de Dios se cumplen en nuestra vida, ya que todo lo preparó para bendecirnos impulsado por su amor. Cristo mismo es la provisión del amor de Dios en quien nos ha garantizado el cumplimiento de todo lo que nos ha prometido, pues este pacto fue sellado y asegurado con la sangre de Cristo.

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