Dios salva de la angustia a los que en él confían

Debemos estar tranquilos con la plena certeza que Dios atiende nuestra causa, que somos importantes para él y nos ayudará a superar nuestras tribulaciones. Consagremos nuestra vida a él y no permitamos que el diablo nos confunda y nos desaliente.

“¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios!” Salmos 42:11 NVI

Siempre debemos estar atentos a nuestro interior, a las reacciones de nuestra vida en los tiempos de angustia, y por supuesto, también tenemos que estar al pendiente de nuestra fe, porque el maligno siempre busca la ocasión para derribarnos. Aunque Dios busca hacer más clara nuestra esperanza del futuro con él, satanás lo que hace es querer confundirnos y con eso su propósito es opacar nuestra esperanza para arruinar nuestro presente.

Ante la realidad de la vida cristiana, en la que siempre estamos siendo probados por Dios y tentados por el maligno debemos estar en completa convicción de que necesitamos una vida de devoción cercana con Dios, porque sólo él es el que nos puede salvar ante nuestras debilidades y deficiencias que a menudo manifestamos, claro está, habrá quien piense que es fuerte e intocable, pero precisamente, esta actitud es la manifestación de su pobreza espiritual, por no ser pobre de espíritu, es decir, por no reconocer la necesidad de Dios en su vida.  

Si hoy te siente fatigado por todas tus luchas cotidianas al grado de estar a punto de desmayar, no te des por vencido, ten la esperanza que Dios te dará la victoria, confía en sus promesas, espera su respuesta y prepara tu corazón para agradecerle, porque seguramente saldrás de tu angustia, porque Dios hará la obra maravillosa que ahora necesitas en tu vida. Recuerda que Dios sabe cómo y cuándo actuar ante las adversidades que sus hijos enfrentamos.

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