Presentémonos delante de Dios en oración

Con alegría de corazón, con servicio y devoción a Dios, debemos echar mano de la oración como el recurso fundamental para buscar sus bondades, las cuales no están escondidas, pero que se muestran especialmente solo a quienes ejercitan su fe a través de la oración.

Lo que debe mover nuestra vida, debe ser la plena confianza en Dios, y no el afán o la preocupación sin control, pues esta última nos hace vivir sin disfrutar la vida con el gozo de Dios y sin esperanzas en el futuro. Lo cual provoca que seamos pasivos en la comunión con Dios, en el servicio como siervos de su reino, pero a además, apaga por completo nuestras vidas. Es así como la oración nos lleva a la acción y la acción a la oración. Hoy pueden ser muchas nuestras fatigas, pero no por eso vamos a renunciar a nuestros deberes delante de Dios.

Por otro lado, la vida que no depende de Dios puede volverse muy activa en la carne, en los propios propósitos y posibilidades, pero al final termina apagada, porque nada somos sin Dios. Las personas que no ponen su fe en Dios se rigen por patrones mundanos, meramente humanos, incluso, actúan en contra de Dios con el afán de sobrevivir en esta vida, al final, todo esto es vanidad. Es por eso, que al no orar manifiestan su negación de Dios, aquí entran también los activistas religiosos, los que hacen muchas cosas, pero sin intimidad con Dios mediante la oración.

En medio de nuestras necesidades y pesares de la vida, debemos aceptar que Dios no debe de estar ausente en nuestra vida diaria, que debemos adorarlo y a él debemos clamar apara buscar su ayuda, la cual es oportuna y eficaz en quienes con fe oran. El remedio para vencer la ansiedad o el exceso de preocupación, es la oración, misma que es el medio para acceder a los recursos espirituales y materiales que necesitamos. La oración es el medio para que nuestras necesidades sean suplidas, cuando nos ejercitamos en ella con la fe en Cristo, dependiendo únicamente en los méritos del salvador.

Compartir