Quien busca refugio en Dios es guardado del mal

Dios siempre quiere acompañarnos en la vida diaria para cuidarnos, para que nunca se nos acaben las posibilidades para estar bien. Cuando no andamos con Dios nada nos será suficiente  para disfrutar la vida, ni la presente no la futura, pero cuando andamos con Dios siempre daremos alabanza a su nombre, todo lo haremos para su gloria, y aun nuestra vida será un culto de adoración.  

“Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; Con cánticos de liberación me rodearás.” Salmos 32:7 RVR1960

Cuando nos sentimos sin más oportunidades y opciones para lograr la estabilidad en la vida, no debemos creer que en verdad se nos haya agotado todo, pues Dios siempre nos espera con sus brazos abiertos para ayudarnos, para colocarnos en el sitio espacioso y con las mejores oportunidades, y siempre seguros.

La comunión con Dios, es el deleite de su presencia manifiesta, por eso es que no debemos despreciar el medio principal por el que nuestra vida puede tener lo mejor, ya que este medio es Cristo, por quien podemos recibir la vida eterna y las bondades permanentes de Dios.

Si vivimos sin reconocer la necesidad de Dios en nuestra vida siempre estaremos expuestos a la obra destructora del mal, es por eso que debemos estar bajo al amparo de Dios, bajo su refugio, cuando en obediencia acudimos a él para hacer de sus mandamientos nuestra regla de vida y de conducta diaria, pues la obediencia es la manifestación de la confianza en Dios y quien confía está seguro.

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