En Dios siempre hay esperanza

No nos debe dominar la cobardía o el miedo, pero tampoco debemos actuar con arrogancia, más bien, debemos buscar a Dios con toda oración, adoración y servicio. Es decir, la verdadera confianza en Dios se manifiesta a través de la obedecía, porque si nuestro conocimiento de Dios es correcto sabemos entonces que ha Dios se le pide, pero antes se le da, por el reconocimiento de que él es dueño y Señor de todo.

Aunque somos débiles ante el pecado, ante el dolor y el sufrimiento, podemos hacernos fuertes con la fuerza de Dios, ya que él pone a nuestra disposición su poder; él es la única fuente de donde procede la fortaleza para poder resistir al mal, ya sea a satanás con su obra de pecado, o ante las adversidades y tribulaciones que nos provocan la muerte.

La persona que conoce a Dios y confía en él sabe que no se puede vivir solo, independiente de Dios, y lo que es más, en contra de Dios, ya que tal actitud nos hace vivir bajo el poder del mal y sin ninguna esperanza. Debemos buscar a Dios con humildad y confianza, también debemos aceptar el ofrecimiento de su auxilio y su protección, así viviremos en victoria y con la esperanza viva de un buen futuro.

Esperar en Dios no significa no hacer nada, más bien es estar actuando con la fe activa; siempre confiando en sus promesas y obedeciendo sus mandamientos, porque eso le da la correcta dirección a nuestra vida para vivir como se debe, y así ser victoriosos y productivos en todo.

Dios nos fortalece; pero no esperamos a que llegue como si Él lo derramará sobre nosotros mientras nos sentamos sin hacer nada. Él lo trae a nosotros mientras le buscamos, y confiamos en Él, en lugar de nuestra propia fuerza. Si somos débiles, es debido a que no esperamos en Dios. Hoy es buen tiempo para ser fuertes, valientes y vivir esperanzados sólo en Dios.

Compartir