Con la gracia que somos perdonados debemos perdonar

Buscar cotidianamente el perdón en Dios, es reconocer que somos pecadores y que no hay otra forma de cancelar nuestra deuda. Pero también, al ser convencidos divinamente para confiar en los méritos de Cristo nos hace entender, que el perdón que recibimos es un favor inmerecido, por lo que también los que nos ofenden deben recibir nuestro perdón aunque no lo merezcan.

La base de nuestro perdón diario ha sido establecida de  una vez por todas por medio de la expiación hecha por Cristo. Nuestra confesión debe ser diaria porque permanentemente pecamos, pero también, el perdón que otorgamos debe ser diario y para siempre.

Si la gracia de Dios con la que nos perdona no se agota, tampoco se nos debe agotar la gracia con la que debemos perdonar, pues con la misma misericordia con la que Dios nos perdona y nos socorre, es con la que debemos perdonar a nuestro prójimo.

Siempre debemos buscar la gracia de Dios, ya que permanentemente estamos siendo regenerados, es decir, lo que Cristo logró por nosotros se nos va aplicando permanentemente, la obra de Dios en nuestra vida se va completando sin parar.

Por eso es que sin cesar, debemos estar acudiendo a la fuente del bien espiritual que nuestra vida necesita. Esto también nos debe llevarnos a tener compasión del prójimo; el hecho de saber que no somos perfectos, por lo que siempre nuestro semejante necesitará nuestro perdón, como nosotros necesitamos siempre el perdón de Dios.

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