Con la luz del evangelio el Espíritu Santo nos hace ver nuestro pecado

Si nos sentimos culpables de nuestros pecados es por la presencia del Espíritu Santo, quien también, abre nuestros oídos para que podamos oír la buena noticia del evangelio y nos convida al arrepentimiento para ser perdonados. Mediante el poder del Espíritu Santo, el evangelio nos es puesto en el corazón para ser regenerados en Cristo Jesús.

El Espíritu Santo opera en nuestro corazón mediante el evangelio, así que entre más acercamiento tengamos a la palabra de Dios más convencida y nutrida está nuestra vida de Cristo, somos santificados para gloria de Dios y recibimos la vida eterna, cosas que se hacen visibles en nuestro andar diario; glorificamos a Dios con nuestra vida y nos gozamos por la salvación recibida.

El Espíritu Santo nos hace ver nuestro pecado, nos confronta con la verdad y con la santidad de Dios, así nos hace descubrir nuestra vida miserable, pero también a través de él, nos es dada la fe para creer en Cristo y resolver ese tipo de vida. La vida nueva es el resultado de la eficacia del Espíritu Santo en Cristo, nos es dada una nueva naturaleza, la naturaleza de Cristo, y partir de ese momento nos perfecciona para ser perfectos como nuestro Padre celestial lo es.

Mientras satanás señala nuestro pecado para muerte, el Espíritu Santo nos revela el amor de Dios en Cristo, por lo que con él nos acerca a Dios para vivir bien. Ante esto, satanás no puede hacer nada, pues aun cuando su propósito es destructivo, la eficaz virtud del Espíritu Santo nos implanta la salvación que no puede ser robada por el mal. Vivamos guiados por el Espíritu Santo para recibir los mejores bienes celestiales y para que Dios siga completando su buena obra en nuestras vidas.

Compartir