Orar en el nombre de Jesús es estar en armonía con su propósito

La oración en el nombre de Jesús no se reduce solamente a pedir, ya que la oración genuina es la manifestación de la plena confianza en Jesús como el salvador.

«Por la fe en Cristo estamos convencidos, que su propósito al venir a este mundo fue para librarnos del poder de satanás, y para que tengamos vida eterna. Así que todo lo que le pidamos será conforme a este propósito, es decir, nuestra oración debe ser a fin con la obra salvadora de Cristo.»

Jesús enseñó que debemos hacer la voluntad del Padre, por eso es por lo que, al pedir, nuestra oración debe estar en armonía con la voluntad de Dios, con lo que Jesús dijo de sí y con todos los beneficios que logró al morir por nuestros pecados. No pretendamos ser atendidos por Dios al elevar una oración egoísta o caprichosa, siendo ignorante de lo que se nos ha revelado y que podemos pedir.

Cuando creemos en Cristo estamos seguros de que todo lo que dispone y hace tiene como fin que seamos bendecidos, por eso, al pedir en su nombre desearemos solo lo que Cristo desea para nosotros. Cuando oramos así, la gloria del Padre será manifestada en nuestra vida a través de Cristo y gozaremos de sus bondades permanentemente.

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