En Cristo somos una nueva creación

A Cristo es a quien necesitamos en nuestra vida, porque por él es que podemos nacer de nuevo y nos participa de su naturaleza, la cual es simiente santa. Ninguna práctica religiosa externa sirve si el corazón sigue esclavo en el pecado e inaceptable ante Dios.

“Nuestra salvación se logró en la cruz del calvario, y sólo por la fe podemos recibir todas las bendiciones que emanan del sacrificio de Cristo; la salvación nos es dada como un regalo sólo por creer, así como también por el mismo medio nos es implantada la vida nueva por el Espíritu Santo.”

De nada sirve la circuncisión o cualquier lavamiento o ceremonia religiosa si no hay fe, y si no se tiene la certeza en que la salvación es solo obra de Dios por gracia. Todas las cosas que podamos hacer para Dios tendrán provecho si lo hacemos sobre la base de nuestra salvación en Cristo, ni siquiera una oración puede tener respuesta de Dios sino es hecha en el nombre de Cristo y con la confianza en sus méritos. Es así como nuestra vida, lo que hacemos y nuestras oraciones son hechas perfectas por la misma obra de Dios en Cristo para que sean genuinas y tengas efectos espirituales.

Ninguna cosa que hagamos nos asegura la salvación, el único que nos salva y nos preserva salvos es Cristo. En Cristo somos libres de la muerte y de las maldiciones por el pecado, por el somos nueva criatura, con su gracia el viejo hombre es enterrado y olvidado. Todas las cosas que hagamos como práctica de nuestra fe serán de provecho para nuestra vida y glorificaran a Dios cuando aceptamos en el corazón que Cristo es el mediador entre Dios y nosotros, cuando confiamos en su intercesión permanente ante el Padre celestial.

Así como Dios ha comenzado su obra en nuestra vida a través de la regeneración del Espíritu Santo, debemos ser responsables y participantes en esto, pues Dios nos ha puesto todo lo necesario para que seamos esforzados en su gracia, para que estemos firmes perseverando en la comunión, en la oración, en la adoración y en el servicio, pero siempre debemos depender de la obra de Dios en nuestra vida porque él es el que hace nuevas todas las cosas en Cristo.

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