Dios nos hace estar verdaderamente contentos

Ni con todo el dinero del mundo podemos comprar la paz y el gozo que nuestra alma necesita para estar bien, esto es solo el resultado de la gracia de Dios al permitirnos tener comunión con él a través de Cristo. Por esto debemos ser agradecidos con Dios, porque fuera de él no hay riqueza espiritual, sino pobreza y miseria aunque tengamos mucho dinero y bienes materiales.

“porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición;” 1 Timoteo 6:7-9

Nada se compara con la seguridad de la salvación y con la convicción que al estar en relación con Dios en Cristo, y al amarlo con todo nuestro ser, todas las cosas que nos sucedan, cualquiera que sea nuestra situación o condición será para bien, porque Dios obrará en ello para completar su obra salvadora en nosotros.

Cundo logramos en Cristo esta condición espiritual llegaremos a sentir que no necesitamos muchos bienes terrenales, ni nos dedicaremos como lo más importante a guardar tesoros en la tierra para muchos años con el propósito de satisfacer el alma, pues ella estará contenta verdaderamente por la presencia de Cristo y con las riquezas celestiales.

No debemos afanarnos por buscar riquezas en este mundo, porque lo único que añadiremos a nuestras vidas será más aflicción y pobreza espiritual, ya que los que se aferran sólo a lo material, los que ponen su corazón y amor en el dinero pasajero viven siempre corrompidos y sujetos al poder de satanás para destrucción. Recibamos a Cristo como la provisión de Dios y como el medio para obtener los bienes celestiales, estemos contentos con lo que tengamos en esta vida y confiemos que Dios nos proveerá y nos sustentará con lo mejor.

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