La generosidad tiene recompensas

Dios bendice la generosidad, por eso es por lo que la generosidad no produce pobreza, es todo lo contrario, Dios siempre enriquece espiritualmente a los que comparten con amor. La carne se goza cuando recibe, pero cuando damos el alma se satisface y Dios se glorifica. Hay tantas cosas que podemos dar, incluyendo recursos materiales, pero tal ves no lo hacemos por el miedo a que se nos acabe lo que poseemos o porque pensamos que no nos alcanzará para nuestras propias necesidades.

«Repartir con generosidad es la forma de sembrar para cosechar conforme a la voluntad y generosidad de Dios. Ser bondadosos es la expresión de ser agradecidos con Dios y buenos con el prójimo, lo cual ante Dios también nos hace ver como buenos administradores de su gracia; primero, porque lo que Dios nos da es para que lo usemos correctamente, y segundo, porque lo que se recibe de gracia también se comparte con gracia.»

Dios siempre pondrá más en la vida de quienes se apasionan glorificándolo con lo que poseen, pues los fieles administradores siempre recibirán más bienes que administrar, y tienen la virtud de reconocer que lo que hay en sus manos le pertenece a Dios. Sigamos el camino de la bendición siendo instrumentos para bendecir, y mantengamos abiertas nuestras manos y corazón para ofrecer amor, y así seguramente Dios nos llenará de su gracia bendita.

Es justo que respondamos a las bondades de Dios siendo bondadosos, y la consecuencia para el que no lo haga es la pobreza, lo cual implica falta de crecimiento cristiano, desarrollo en fe y en amor, pero seguramente, también la falta de gozo y bienes materiales en algunos casos. Porque tal ves sepamos de personas que tienen muchos bienes, pero no los disfrutan, lo que también refleja la falta de gozo espiritual. Que Dios nos ayude a ser generosos y que nos bendiga generosamente.

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