Con prontitud Dios nos defiende y fortalece ante el mal

En Dios está nuestra eterna salvación, pero también nos salva en lo cotidiano, por eso con total confianza podemos buscar su protección, ayuda e intervención en las tribulaciones. Por esto, no vivamos aterrados o afanados por nuestra seguridad. Así también, como parte de nuestra seguridad y protección, Dios nos provee la sabiduría y en entendimiento para actuar con prudencia y responsabilidad, ante todo.  No podemos exponernos ante nada alegando la protección de Dios, ya que tal cosa es incluso, pecar contra él al tentarlo.

«En la comunión intima con Dios está nuestro lugar de refugio, pero también en la relación con Dios tenemos la ocasión para pedir lo que necesitamos buscando ser defendidos ante el mal, es decir, todo lo que Dios nos ofrece a través de Cristo no se recibe religiosamente o por meros ritos religiosos, sino que se trata de toda nuestra vida sujeta a Dios, bendecida por su gracia y ejercitándonos cristiana mente en la fe.»

Experimentar el auxilio de Dios es ser protegidos ante el mal para no ser tocados, o ser fortalecidos para soportar cuando estamos en tribulaciones, pero, además, se trata de la ayuda divina para perseverar salvos y en fe hasta el último día de nuestras vidas. Mencionamos esto, porque muchos tienen falsas esperanzas al pensar que nada malo les puede suceder en esta vida porque cuentan con el auxilio de Dios, cuando en realidad, todos padecemos en este mundo caído y en este cuerpo, sin embargo, Dios cumple sus propósitos de salvación y de bendición aún en las peores tribulaciones.

Vivamos la presencia de Dios en todo, que nuestro cuerpo y alma se sirvan de la presencia de Dios, pero también con todo hay que honrar y bendecir el nombre de Dios. Por esto es por lo que la protección de Dios y la fortaleza forman parte de lo natural que se recibe y se experimenta como parte de nuestra devoción a Dios. Así que, en realidad, solo los que conocemos a Dios, conocemos de él y actuamos en consecuencia de ello, superaremos las tribulaciones y vamos a perseverar hasta el día glorioso de Cristo cuando vega por su pueblo.

Compartir