Respondamos con agradecimiento a los beneficios de Dios

La generosidad de Dios a la hora de compartirnos sus bendiciones es incomparable, porque nadie da como él da a quienes no merecen ningún bien. Aunque ciertamente, lo que Dios nos da es porque Cristo nos libera del pecado ante él, pero también Cristo nos fue dado por Dios como salvador, y el hecho de ser perdonados es unas de las más grandes bendiciones que hallamos en Dios. Esto es lo que debe hacer que nos ocupemos en agradecer y servir, en lugar de preocuparnos, porque ya está demostrado lo bueno que es Dios en nuestra vida.

«Con todo nuestro ser y hacer hay que reaccionar ante Dios para ofrecerle lo mejor, de tal manera, que cada pensamiento, sentimiento y acto, broten de un corazón que ama y agradece al único que nos beneficia con la salvación y que todos los días se hace presente con nuevas misericordias, para refrescar nuestra alma, fortalecernos ante el mal y sustentarnos con todo.»

El agradecimiento es el altar en donde se coloca toda la vida al Dios Creador y salvador, se lo ofrece para que la reciba como olor grato, se glorifique y haga su voluntad en ella y con ella.

Nuestra respuesta a Dios no es para pagar lo que ha hecho, hace y hará como bendición, porque todo ya ha sido pagado en la cruz, sin embargo, Dios espera de nosotros todo como un acto de aceptación de sus bendiciones, como la práctica de nuestra fe en Cristo, y porque es mediante Cristo que recibimos sus bondades y Dios recibe nuestro agradecimiento.

Que todos los problemas que enfrentamos no nos hagan pensar que Dios no merece nada o apaguen el deseo de adorar a Dios, porque la presencia del mal es por causa de nuestras malas acciones, y Dios a pesar de ello obra con su gracia para nuestro bien.

Tomemos en cuenta que si no vivimos agradecidos y agradeciendo es evidencia de nos estar disfrutando la gracia de Dios, o de estar distraídos por satanás en este mundo vano. Dios no deja de actuar para el bien de la humanidad, porque hasta hace que el sol salga para los malos, sin embargo, el propósito de Dios es especial en el terreno de la salvación eterna. Por eso es por lo que, hay que recibir el evangelio y vivirlo en la vida cotidiana y parte fundamental de esto es reconocer con hechos los beneficios de Dios.

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