Los hijos son una herencia valiosa recibida de Dios

El valor que tienen nuestros hijos es el valor que Dios les ha dado. Los hijos no son la decisión de los padres o el error de los padres. La vida depende de Dios y él la sustenta, así que, la vida de nuestros hijos está en los propósitos de Dios, él se glorificó en su gestación, formación y nacimiento, y de igual manera, quiere ser honrado en toda la vida.

«Los padres debemos agradecer a Dios por nuestros hijos, pero también debemos glorificarlo a partir de dar la correcta instrucción para que los hijos crezcan bajo el temor de Dios.»

Dios quiere que apreciemos a los hijos como una valiosa herencia que debe ser bien administrada. Esto comienza con la gratitud que nuestro corazón debe manifestar a Dios por la familia, y continua con la obediencia a la hora de criar a los hijos, es decir, la palabra de Dios debe ser la guía para que nuestros hijos crezcan saludables en la fe y siempre disfrutando de Dios, ya que la única manera de disfrutar vivir es sólo cuando conocemos a nuestro Creador y nos relacionamos con él para vivir conforme a su propósito y voluntad.

No dejemos que satanás nos engañe pensando que cuando nos esforzamos por darle todo lo material a los hijos para satisfacer sus necesidades físicas debemos darnos por satisfecho. Los hijos necesitan a Dios en sus vidas, Dios es el que sacia perfectamente el alma, de él viene la felicidad y se reciben todas las bendiciones eternas, porque sólo a través de Cristo se obtiene la salvación y la vida eterna.

No desaprovechemos la infancia de hijos pensando que cuando sean grandes les enseñaremos el camino de la fe, o creyendo que ahora no necesitan de Dios. Todos nacemos en pecado y con la necesidad de Dios y, hay promesas y mandamientos para que desde la infancia los niños sean instruidos en la comunión con Dios.

Si Dios no es el centro de la familia y de la vida, si no es reconocido como Creador y Salvador la vida nace perdida y se sufrirá la condenación eterna. Cuando Dios es lo más importante en una persona lo tiene todo, porque donde está Dios no falta lo fundamental para ser bienaventurados; Sólo con Dios podemos afrontar los tiempos más difíciles de la vida en gozo, paz y esperanza.

Dios desea que a nuestros hijos les vaya bien, porque para él ellos valen la sangre de Cristo. Si hoy usted tiene hijos adultos que no son creyentes, de buen testimonio de Cristo delante de ellos, muéstreles, amor, y ore sin cesar con fe y esperanza, porque herencia preciosa de Dios son nuestros hijos.

Compartir