Comamos y bebamos para vida eterna

El anuncio del evangelio es la buena noticia de que Dios tiene la solución para nuestro problema y la satisfacción que necesitamos. El ofrecimiento de Dios es gratuito porque alguien ya pagó por ello delante de él. Cristo es nuestro salvador, por sus méritos logrados en la cruz Dios nos recibe y nos imparte todas sus bendiciones, nos introduce en su reino para ser suplidos de todo. Sin Cristo la vida humana estará siempre sedienta y hambrienta espiritualmente, jamás podrá disfrutar, y se encamina a la muerte eterna, pues la eterna condenación llegará a todos los que desprecien el llamado del evangelio.

“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.” Isaías 55:1-2 RVR1960

Debemos aceptar nuestra necesidad de Cristo, porque, aunque satanás busca llenar esos vacíos con el mundo y satisfaciendo los deseos de la carne, en realidad esto empeora nuestra condición miserable y pobre. Jesús es la bebida y la comida, por eso cuando participamos de él por la fe y al recibirlo como nuestro salvador obtenemos la vida eterna. Participar de Cristo nos permite recibir todo lo que necesitamos para estar bien aquí, esperando el pleno gozo de la vida eterna.

Todo lo que podamos tener no será suficiente para resolver nuestro problema espiritual, ni podremos satisfacer nuestra alma. Sentirnos autosuficientes es el indicador principal del rechazo al evangelio, pero también es la manifestación de vivir engañados por satanás y bajo su poder destructor y mortífero. Todo esfuerzo humano es inútil, porque sin Cristo estamos atrapados en la condición más baja y sin esperanza. Pero ahora confiando en la obra de Cristo podemos venir a Dios, porque el camino está abierto y la fuente de la vida y comida es abundante, así todo el que se acerca tendrá completa satisfacción, será vivificado y tendrá el gozo eterno.

Todo en la vida cristiana depende de la gracia de Dios en Cristo; la iniciación, el crecimiento, la perseverancia y los frutos.  Todo esto ya está resulto, es para nosotros y debemos aceptarlo, por eso la figura de la bebida y la comida significa que sin Cristo la vida y el sustento es imposible. No dejemos para mañana resolver lo que hoy nos urge en la vida, Dios nos espera ahora mismo, todo está preparado y es posible; comamos y bebamos para vida eterna.

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