Cantemos y contemos del poder y la misericordia de Dios

Dios es todopoderoso, él es el Creador de todas las cosas, la misma creación cuenta la gloria de su hacedor y todos los creyentes en Jesucristo reconocemos el poder de Dios obrando en nuestra vida para salvación. La manifestación de Dios en la vida humana es de muchas maneras, sin embargo, no tenemos que pretender solamente responder a Dios en alabazas cuando las cosas en nuestra vida física o en el exterior está bien, ya que el evangelio con el que Dios nos salva es también su manifestación para librarnos del poder de satanás, del pecado y de la muerte.

«Debemos estar seguros de que con Dios todo está bien, pues espiritualmente tenemos victoria y liberación, así gozamos de la salvación y de la vida eterna, y en toda adversidad obra para nuestro bien. Nada puede impedir el propósito de Dios y la ejecución de su voluntad en nuestras vidas. Por esto es por lo que debemos confiar en que Dios manifestará siempre sus bondades y que cada día traerá sus misericordias. Hay que reconocer que sin Dios la vida no tiene sentido, porque él es el Creador y Sustentador y en Cristo nos ha hecho sus hijos sin que lo mereciéramos.»

Como hijos de Dios no se nos exime de las angustias, porque incluso Jesús dijo que en este mundo sufriremos aflicciones, sin embargo, confiando en su nombre podemos soportar y vencer. Dios nunca dejará que el mal destruya nuestra fe, nos protegerá en este mundo caído, nos amparará con su poder y misericordia. Si dependemos todo el tiempo de Dios el maligno no podrá cumplir con sus propósitos destructivos porque él ya fue vencido y mayor es el que está con nosotros, por esto debemos honrar sólo a Dios viviendo para alabanza de su nombre.

En cada amanecer y en todas las circunstancias de la vida Dios revela su misericordia y esta debe ser el tema de nuestra adoración. Debemos exaltar el nombre de Dios, es decir, hay que reconocer su señorío en todas las cosas porque nunca pierde el control en nada. Vivamos siempre sometidos al poder de Dios y dependiendo de su misericordia, así estaremos bajo su amparo refugiados cuando azoten tempestades, y sí nada ni nadie podrá quitarnos su protección y bendiciones.

Ciertamente Dios sujeta todas las cosas bajo su poder, sin embargo, nosotros debemos someternos a él de manera voluntaria, y lo que es aun mejor, debemos creer en Cristo sabiendo que nos une con Dios en una relación de vida eterna y gozo, por esto, estar sujetos a Dios no es un asunto fastidioso y/o esclavizante, sino que es la condición de la vida en donde verdaderamente podemos disfrutar vivir. Que en toda nuestra alabanza y en la vida diaria contemos quién es Dios y contemos su poder y su misericordia al darnos un salvador.

Compartir