Aunque las tentaciones son constantes en esta vida, Dios ha prometido ayudarnos en ello, él no permitirá que seamos cargados con las tentaciones por sobre lo que podemos aguantar. Dios nos fortalece para resistir al mal, y logra que en lugar de que seamos destruidos espiritualmente con las tentaciones, al final nuestra fe aumente y seamos galardonados por la victoria. Por esta realidad, en este mundo debemos aprender a depender de Dios, a buscarlo y a someternos de manera voluntaria a su gobierno soberano.
«Por nuestra condición humana seremos más vulnerables ante satanás si espiritualmente no estamos en constante crecimiento y madurez. Como parte de nuestra responsabilidad, debemos procurar ser guiados por la palabra de Dios en el camino correcto, lejos de las tentaciones, ya que si nos acercamos a donde se practica el pecado podemos ser enredados con más facilidad. Ciertamente debemos orar para que Dios nos libre de ser expuestos ante el mal, pero de la misma manera, debemos ser sabios, prudentes y responsables para apartarnos del peligro.»
«Por nuestra condición humana seremos más vulnerables ante satanás si espiritualmente no estamos en constante crecimiento y madurez. Como parte de nuestra responsabilidad, debemos procurar ser guiados por la palabra de Dios en el camino correcto, lejos de las tentaciones, ya que si nos acercamos a donde se practica el pecado podemos ser enredados con más facilidad. Ciertamente debemos orar para que Dios nos libre de ser expuestos ante el mal, pero de la misma manera, debemos ser sabios, prudentes y responsables para apartarnos del peligro.»
Dios puede permitir que seamos tentados, aunque la tentación no viene de él y tampoco tiene el propósito de que pequemos, es decir, Dios no induce a nadie a pecar. Pero si Dios permite que seamos tentados, él tiene todo preparado para nuestra victoria, además, espera que nosotros actuemos ante las tentaciones honrándolos con fe y santidad.El tener la convicción del señorío de Cristo sobre todas las cosas y sobre el poder de satanás, nos debe motivar a orar sin cesar, para que nos ayude a enfrentar al maligno, pero también a despreciar todas las ofertas de satanás con las que él como maligno busca hacernos gozarnos en la carne, como parte de sus artimañas con las que envuelve en el error.La oración para ser guardados del mal es un recurso espiritual, pero también es un mandato, porque Dios espera que siempre estemos en comunión con él, confiando, dependiendo y obedeciendo. De esta manera confesamos a Cristo como nuestro Señor y Salvador, puesto que al orar siempre debemos hacerlo en su nombre. Orando es como crecemos, porque vamos dejando de depender de nosotros mismos, y buscamos más la ayuda de Dios y la vida conforme a su propósito y señorío en este mundo caído. Sólo así seremos protegidos por Dios del tentador.