Dios no se queda oculto y sin hacer nada cuando lo invocamos

En cada respuesta a nuestras oraciones conoceremos más a Dios manifestado en poder. Nuestras oraciones nos permiten ver lo que no se puede ver a menos que actuemos en fe en los momentos más difíciles de nuestras vidas, en donde todo parce imposible y perdido. La queja y la murmuración en las tribulaciones solo dan lugar a la miseria y al mismo satanás. Es en la adversidad en donde tenemos la oportunidad de echar mano de la oración con más determinación para ver la gloria de Dios manifestándose para socorrernos.

Si nuestros problemas son grandes y satanás es poderoso, busquemos a Dios en oración y podremos experimentar y conocer que Dios es todopoderoso y que para él no hay nada imposible. Cuando llegamos a la verdadera convicción de quién es Dios y tenemos comunión con él todas nuestras oraciones serán la oportunidad de gozarnos en saber y sentir cuanto nos ama, pues Dios nunca se quedará oculto o sin hacer nada cuando sus hijos clamamos a él. Recordemos estas palabras: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” Jeremías 33:3

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