Dios nos libera del mal por medio de Cristo y nos acepta tal y como somos

Todos los seres celestiales adoran a Dios, reconociéndolo como Creador y Dios de toda providencia. Todo lo creado que obedece a Dios disfruta y goza para siempre, todo el que sirve encuentra en Dios todo lo que necesita para estar bien, más el que se revela sufre el mal. Todos nosotros los seres humanos, aparte de ver a Dios como nuestro Creador, debemos reconocer que ha planeado y llevado a cabo en Cristo nuestra salvación. Dios quiere que estemos en comunión con él siempre, y cuando disfrutamos la salvación esto es posible, ya que sin Cristo no se puede estar en relación con Dios, y la bendición principal de esta relación es la vida eterna.

“Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí. Cantad loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo; gritad con júbilo, profundidades de la tierra; prorrumpid, montes, en alabanza; bosque, y todo árbol que en él está; porque Jehová redimió a Jacob, y en Israel será glorificado.” Isaías 44:22-23 RVR1960

Todos los redimidos, es decir, los que hemos sido liberados del mal; del poder de satanás, del pecado y de la muerte, debemos servir a Dios como resultados de la presencia de Cristo en nuestras vidas, por la fe que tenemos en él y como parte de nuestro crecimiento cristiano, así también daremos frutos de alabanzas para Dios.

La salvación que Dios ha llevado acabo es perfecta, como perfecto es también todo designio, por eso en ninguna circunstancia debemos renegar contra Dios, porque la salvación que nos ha dado tiene un precio incalculable y todas las cosas que decreta terminan siendo de bendiciones para nuestras vidas.

La obra de Cristo para liberarnos el pecado es perfecta, por eso para siempre somos perdonados y es quitado el pecado. Dios obra permanentemente para que seamos moldeados a su voluntad y llevados a través de sus propósitos. Nosotros no podemos deshacernos del pecado, sólo Dios puede hacerlo, por lo mismo, nadie puede salir de la miseria espiritual a menos que ponga la fe en Cristo y le reciba como su libertador, porque a Cristo únicamente ha señalado Dios para complacerse, y es que, precisamente Cristo hizo todo en la cruz para satisfacer la justicia de Dios.

Dios no se volverá acordar de nuestros pecados, por esto mismo, no volveremos a estar de nuevo bajo maldición, ni separados de Dios, ni nos volverá a rechazar como para ya no volver a ser tratados como hijos y pueblo. Todos lo que aún están distantes de Dios deben volver, el camino está abierto y el poder del evangelio se manifiesta para liberar al confiar en Cristo, al recibir su obra en el corazón y al depositar todo en él, pues cuando creemos todo esto forma parte de la fe. No importa quienes seamos, a donde estemos y lo que hallamos hecho, para todos hay perdón y recibimiento.

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