Busquemos la ayuda de Dios orando y actuando, porque así seremos muy bendecidos

Siempre que llamemos a Dios él nos oirá, porque siempre se ofrece para socorrernos en lo que se requiera. Dios está dispuesto para atender nuestra causa porque su amor es para siempre, pero, así como Dios es bueno y compasivo nosotros también debemos serlo. Todas nuestras oraciones deben ir siempre acompañadas de nuestras acciones, porque, así como buscamos a Dios y nos recibe para tratarnos con bondad, nosotros debemos también ser benignos con todos.

“Llamarás, y el Señor responderá; pedirás ayuda, y él dirá: “¡Aquí estoy!” »Si desechas el yugo de opresión, el dedo acusador y la lengua maliciosa, si te dedicas a ayudar a los hambrientos y a saciar la necesidad del desvalido, entonces brillará tu luz en las tinieblas, y como el mediodía será tu noche. El Señor te guiará siempre; te saciará en tierras resecas, y fortalecerá tus huesos. Serás como jardín bien regado, como manantial cuyas aguas no se agotan.” Isaías 58:9-11 NVI

Sólo cuando somos humildes es cuando reconocemos la necesidad que nuestra vida tiene de Dios, los soberbios creen que todo lo pueden, que son suficientes ellos mismos para estar bien siempre, pero eso no es así, porque nuestra vida necesita ser bendecida espiritualmente por Dios. En todo lo físico también necesitamos de Dios, ya que la vida es creación de Dios, y sólo se puede tener vida eterna cuando aceptamos a Cristo, quien nos es ofrecido como la bendición más grande para resolver la gravedad de nuestro mal espiritual.

La humildad nos ayuda a no enseñorearnos de nadie, ni nos hace sentirnos con el derecho de juzgar, más bien somos sensibles para tener empatía con las personas en sus pobres condiciones, para darles acompañamiento y tenderles la mano cuando Dios nos dé la ocasión de hacerlo. Vivir de esta manera nos hace contar con la provisión de Dios, nos ayuda a disfrutar la vida y hasta la sanidad del cuerpo puede llegar cuando estamos contentos en el Señor, porque el contentamiento es una bendición que llega como parte del gozo que infunde a su pueblo y a sus hijos. Busquemos la ayuda de Dios orando y actuando.

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