Dios nos dará lo que damos y aún más

Para que podamos dar como Dios espera que demos debemos antes ser el recipiente del amor de Dios, porque es imposible dar sin antes haber recibido el amor de Dios manifestado a través de Cristo con el que tenemos vida eterna y salvación.

«Toda obra humana que glorifica a Dios debe salir de un corazón sincero y tal corazón es únicamente aquel que ha sido redimido por la sangre de Cristo y que por lo mismo despierta en agradecimiento ante Dios, reconociendo que todo lo que ha recibido, lo ha recibido de manera inmerecida y, así podemos dar sin esperar nada a cambio, aunque en realidad, cuando damos de este modo tendremos la seguridad de que Dios nos recompensará.»

Cuando amamos y confiamos somos liberados del temor para dar, pues no tendremos miedo de perder sino más bien, tendremos la seguridad de ganar. El amor nos impulsa a buscar el bien en los demás, a que haya satisfacciones en otros, el amor permite que nos desenfoquemos de nosotros mismos para enfocarnos en las necesidades de los demás y, es de este modo cuando somos bendecidos en gran manera, pues Dios siempre se enfocará en bendecir a quienes son capaces de pensar en las necesidades ajenas. La confianza nos permite permanecer aferrados a todas las promesas eternas de Dios y a esperar en las provisiones de Dios para nuestra vida cotidiana.

Para motivar la generosidad en nuestra vida debemos recordar que Dios nos ha dado más de lo que nosotros podemos dar y que cuando damos Dios nos dará más de lo que nosotros damos. Por esto mismo, también debemos aprender de la manera generosa con la que Dios nos bendice para que nunca nos cansemos de hacer el bien, ya que incluso, cuantas veces nos equivocamos y buscamos el auxilio divino siempre está dispuesto para derramar abundantemente su gracia sobre nosotros.

Dios siempre nos dará la oportunidad para bendecir a otro con el propósito de que aprendamos a dar, pero también, porque quiere usar nuestra generosidad como un medio para que sus bendiciones abunden en nuestras vidas. Cuando no pasamos correctamente la prueba podemos quedar vacíos internamente pero también de lo material, así que, con total entrega demos a todos y seremos llenos de Dios en nuestro ser interior y seguramente Dios también suplirá nuestras necesidades conforme a sus riquezas, ya que la promesa es que Dios nos dará lo que damos y aún más.

 

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