Una buena vida por medio de Cristo

Dios se ha revelado con el propósito de salvarnos y en esta revelación Dios no solamente nos ha dado conocimiento de quién es él y de su propósito, sino que nos ha relacionado con él por medio de Cristo siendo Cristo la especial revelación de Dios, pues a través de él hemos conocido la verdad la gracia y hemos recibido todas las bendiciones celestiales, principalmente nos ha salvado ya que Cristo mismo en la Cruz del calvario murió para darnos vida.  Entre más conocemos a Dios aferrándonos al evangelio más adquirimos todo lo esencial para la vida con lo que podemos honrar a Dios y disfrutar vivir en esperanza.

«Todo lo que necesitamos para una vida de buenas obras procede de nuestra relación con Dios, la cual fue establecida por medio de Cristo y es sustentada y cultivada a través del evangelio. Nuestra vida debe ser siempre evangélica, es decir, Cristocéntrica. Que nuestra manera de ser y hacer sean el resultado de nuestra fe plena en Jesucristo y de nuestra perseverancia en él, porque todas estas cosas vienen por la gracia de Cristo y por su poder manifestado en nosotros cuando ponemos nuestra fe en él para creer y depender siempre.»

Cada día debemos profundizar más en el evangelio no para tener un mero conocimiento o información, sino para que nuestra relación con Dios sea más sólida, más íntima, es decir, que nuestra experiencia con Dios por medio de Cristo nos esté llevando a la transformación de nuestro ser, a la madurez, a la perseverancia y a producir frutos dignos para la gloria de Dios. Todo esto se lleva a cabo conforme a la Palabra de Dios, porque la palabra nos lleva a Cristo y Cristo nos centra en la palabra, por eso en ella encontramos la guía para ejercer nuestra fe en Cristo.

Nos debe quedar muy claro que la salvación y la nueva vida no es porque lo merezcamos, ni es porque sea algo que logremos, sino que todo tiene que ver con la perfecta persona y obra de Cristo.  Todo el tiempo podemos tener la manifestación del evangelio transformador en nuestra vida, cuando tomamos la palabra de Dios como la regla para nuestra vida diaria dejándonos dirigir por el Espíritu Santo y siempre conscientes del propósito de Dios para que vivamos una vida piadosa cada vez más consagrados a Dios mientras disfrutamos de la comunión con él y del conocimiento.

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