Solamente en Cristo tenemos verdadera y segura salvación

La efectividad y la seguridad de nuestra salvación depende totalmente de Cristo, de su obra en la cruz, porque el cumplió perfectamente con todo lo que el Padre le encomendó para rescatarnos de nuestra vil condición. A través de Cristo somos elegidos, llamados, consagrados y perseverados. Cristo fue enviado por Dios como la verdad que necesitamos para salir de la mentira, por medio de el podemos conocer a Dios y tener comunión.

«Jesús como Apóstol de Dios tuvo la mayor encomienda, porque no solamente nos trajo un mensaje de la verdad de Dios sobre nuestra salvación, sino que ejecutó el plan de Dios para salvarnos. Cristo es la autoridad de la verdad, porque, aunque no habló por su propia cuenta, él no enseñó otra cosa que no hubiera recibido del Padre como verdad. Pero, además, todo lo que Cristo dijo, de sí mismo lo dijo, porque el mensaje de Dios tiene como propósito mostrarnos a Cristo como nuestro Salvador, al enseñarnos y al llevar acabo su obra en la cruz.»

Debemos estar animados y llenos de gozo al saber que estamos en la verdad y que todos nuestros pecados han sido perdonados. Disfrutemos siempre la vida al saber que estamos en Dios y que podemos recibir todas sus promesas, porque todo fue confirmado y asegurado a través de Cristo. Por esto es por lo que Dios nos pide fijar nuestra fe totalmente en Cristo, porque sin él no seriamos llamados ni santificados para salvación.

Ante ninguna adversidad vamos a desmayar si nos aferramos a la Palabra del evangelio de nuestro Señor Jesucristo y si confiamos plenamente en su sacrificio. Pero también, nunca debemos fijar nuestra fe fuera de Cristo, no importando cuán importante parezcan otras cosas, porque solamente en Cristo hay salvación y seguridad eterna para nuestra vida.

La mayor autoridad en cuanto a la verdad en este mundo está en Cristo, porque nadie más ha sido designado por Dios de manera especial como Cristo, ni nadie podrá hacer algo por nosotros para salvarnos como Cristo lo hizo al sacrificar su propia vida como sacerdote perfecto y ofrenda perfecta. Por esto es por lo que, el mensaje de la Biblia habla de Cristo y de su sacrificio en la cruz. Todos los que fueron apóstoles llamados por Jesús cumplieron su ministerio con la autoridad de Cristo, y quienes fueron sacerdotes, todo lo que hicieron lo llevaron a cabo como figura del sacrificio perfecto de Cristo.

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