Con el evangelio somos convencidos para creer sin la necesidad de ver

Con los ojos físicos no podemos ser impulsados para creer verdaderamente en Cristo, es decir, no importa cuantos milagros uno pueda ver o el asombro que podamos experimentar, si nuestra convicción de quién es Cristo no fluye de nuestro interior convencidos por la fe, nada tiene valor espiritual.

«Cada día que prestemos más atención al evangelio nuestros ojos espirituales serán abiertos, ya que por el oír de la Palabra viene la fe, y es que precisamente esta es la fe que necesitamos para abrazar a Cristo y sus promesas.»

Nuestra vida no puede estar entregada totalmente a Cristo si no estamos convertidos a él, lo cual significa, que cuando estamos en Cristo por la fe nuestra vida es nueva, hay un nuevo nacimiento, así la vida es por Cristo y para Cristo. La fe en Cristo nos hace renunciar a todo lo pasado para estar concentrados y enfocados en el evangelio; los verdaderos discípulos dejan todo para andar en el propósito de su Maestro.  

Nuestra mentalidad y deseos en la vida recibe la transformación cuando en realidad aceptamos el plan de Dios que tiene para nuestra vida, y así es como recibimos la dicha, porque nadie jamás conocerá la felicidad si no esta en Cristo, si no recibe la revelación de parte de Dios para conocer a Cristo mediante la Palabra y para creer en él por medio de la fe. Cuando aceptamos a Cristo como nuestro Salvador somos unidos a Dios y es cuando podemos disfrutar de sus bendiciones y promesas, lo cual nos asegura plena felicidad.

Nuestra fe en Cristo nunca anhelará pruebas para creer, ni se enfocará en las cosas de este mundo. La fe en Cristo nos hará gozarnos en la seguridad de quién es Dios y en poder adorarle como agradecimiento por la salvación en Cristo. Ciertamente cuando tenemos fe muchas cosas ocurrirán, pero nunca nada será mejor como conocer más a Cristo y disfrutarlo, y el estar relacionados con Dios en su plan de salvación. Seamos agradecidos por el don de la fe que hemos recibido para creer y prestemos más atención al evangelio para que nuestra fe siga creciendo.

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