Hay que escuchar y creer solamente el verdadero evangelio

Dios en su infinita gracia nos ha dado a Jesucristo como nuestro Salvador y nos ha revelado la verdad del evangelio, de modo, que podemos oír el mensaje, pero, además Dios nos concede la gracia para poder recibir con fe el mensaje y ser salvos. Cada vez que le prestamos atención al evangelio podemos profundizar más en el conocimiento de Cristo y experimentamos la comunión con él, en la que podemos disfrutar la vida y crecer cristianamente.

“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.” Efesios 1:13-14 RVR1960

Hay que ser cuidadosos con lo que oíamos, porque lo que debemos escuchar tiene que ser el mensaje de la verdad, el cual revela la verdadera condición espiritual del ser humano, y de la misma manera, muestra la única manera de salir del pecado, del poder de satanás y para ser unidos a Dios. El evangelio de la verdad, es la buena noticia de nuestra salvación por medio de Cristo, quien murió por nuestros pecados, así somos libres de condenación, porque son perdonados nuestros pecados y es quitada nuestra culpa.

La evidencia de creer en Cristo para salvación es la manifestación de una fe que se aferra a Cristo, que nos hace permanecer en él y que nos permite experimentar el poder transformados, a la vez que vamos creciendo y siendo regenerados. Como resultado de la presencia del evangelio en nuestras vidas, se nos da el Espíritu Santo, con el que somos marcados como Hijos de Dios, guiados en el evangelio para perseverar y si también tenemos la garantía de toda la manifestación plena y gloriosa de Cristo en nuestras vidas.

Por todo esto, hay que vivir la vida glorificando a Dios, ya que nada de estas bendiciones espirituales merecemos, sino que son, es el resultado de la obra de Cristo como nuestro único y suficiente Salvador. Sigamos escuchando el verdadero evangelio, creyéndolo, profundizándolo y así cada día tendremos en la vida diaria la salvación y el gozo del evangelio.

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