Con la fe en Cristo esperamos las promesas de Dios

La fe nos permite poner nuestra confianza totalmente en Dios, es estar seguros de que siempre nos hará bien y de que todas las cosas que necesitamos vendrán de él y seremos impulsados para buscarlas por medio de Cristo. El que por la fe confía en Dios, es porque a través de la Palabra de Dios ha comprendido el evangelio y ha puesto su fe en Cristo como el único y suficiente Salvador y Mediador entre Dios y nosotros.

«Por la fe podemos confiar en lo que no vemos, porque en este caso, aunque Dios no es visto nos impulsa por medio de la fe a prestarle atención a lo que su revelación dice de él y de su obra. Por la fe podemos creer que Dios lleva a cabo su plan de salvación por medio de Cristo, y es así como por medio de la fe aceptamos a Jesucristo y por medio de él podemos esperar toda la gracia de Dios.»

Por medio de la fe podemos triunfar en las circunstancias más adversas, porque nuestra confianza está en Dios, podemos tener la seguridad de que Dios está obrando en nuestro favor a un cuando no lo vemos y así esperamos maravillosos resultados espirituales en esos procesos. La fe nos centra en Cristo, porque él es el objeto de nuestra fe y así tenemos la seguridad de que Dios cumplirá todas sus promesas, pues Cristo es la promesa cumplida de Dios y es el fundamento para todas las promesas.

La vida de incredulidad es la vida de pecado y de condenación, porque el que no tiene fe está apartado de Dios y niega a Jesucristo. El que no tiene fe no puede aceptar la Palabra de Dios como verdad, por lo tanto, no acepta la revelación de que Jesucristo es nuestro Salvador, y por esto mismo, si no creen llegará el castigo eterno a sus vidas. De hecho, la fe es creada en nosotros por el Espíritu Santo a través del evangelio.

La fe es la seguridad para esperar todo lo que Dios promete, es estar esperando todas las bendiciones presentes y futuras de la gracia de Dios en Cristo. La espera por la fe nos hace creyentes activos y conscientes, por eso podemos vivir en la práctica diaria de la fe y en el disfrute de esta. Por la fe podemos estar seguros de que lo que ahora no vemos existe y un día Dios los hará presente por medio de Cristo.

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