Dios quiere manifestarse gloriosamente en nuestra vida

Dios quiere que veamos más su gloria y que disfrutemos de él. Delante de Dios debemos actuar como niños en el sentido de dependencia y de obediencia. No debemos sentirnos autosuficientes para lograr las cosas, ni debemos creernos independientes para hacer las cosas de acuerdo con nuestro propio criterio. Cuando actuamos humildemente delante de Dios él nos exalta, nos bendice y nos usa para su gloria. Hay que vivir bajo el gobierno de Cristo para gozarnos en todas sus riquezas y para estar libres y guardados del mal.

“Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás. Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí en adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.” Juan 1:49-51

Esta buena actitud de sometimiento a Dios muestra nuestra actitud ante Cristo quien debe ser aceptado como Rey y Salvador, porque el reflejo de nuestro actuar ante Cristo indica nuestra fe y honra hacia Dios. Hay muchos religiosos que no gozarán de las bondades de Dios, aunque hagan muchas cosas buenas, esto será así porque no reconocen a Cristo y ni lo reciben de manera correcta.

Fijemos nuestra mirada en Cristo para ver la gloria de Dios manifestándose en nosotros y con nosotros. Dios quiere que nos gocemos todos los días en él, que disfrutemos las bendiciones del reino, pero esto solamente puede ser así si reconocemos quién es Cristo y si tomamos su obra como necesaria para tener comunión con él. Los cielos se abrieron porque Cristo vino para estar con nosotros, para destruir el reino de satanás y para que por medio de él nos lleguen todo lo celestial, para que pongamos la mirada en lo eterno y para que podamos caminar hacia Dios en el propósito de estar reconciliados y unidos con él para salvación eterna.

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