Prosperemos con la ayuda de Dios

¿Cuánto nos toca caminar en esta vida? El tiempo que nos toque vivir en esta vida hay que vivirlo en calma, pero siempre prosperando. Hagamos todas las cosas esperando lo mejor de Dios, pero para esto hay que sacar de nuestra vida todo ese mal que nos estorba, todo ese peso que nos cansa y todo aquello que nos nubla la visión para que no tengamos ninguna esperanza ni anhelo en el futuro. Nuestro principal mal es espiritual y hay que quitarlo con la sangre de Cristo.

«El diablo desea que seamos personas frustradas, fracasadas e infelices y por eso no quiere que resolvamos nuestro problema espiritual con Dios, porque eso significa tener comunión con Dios y estar enfocados en ese futuro bienaventurado. Hagamos todo con pasión, con frescura y con esperanza, vivamos cada instante como único y seguros de que en cada momento nos acercamos más a aquello por lo que tanto hemos luchado.»

No importa si son muchos o pocos los logros en esta vida, lo importante es que hagamos todo tomados de la mano por Dios y que sean los anhelos de él. Si tenemos a Dios como nuestro Dios que nada nos intranquilice, no nos afanemos, vivamos cada día a la vez, pero siempre perseverando en la vida en eso que nos toca hacer todos los días. Que eso precioso para lo que Dios nos hizo nacer vaya tomando forma, se vaya completando y que crezca nuestra satisfacción e ilusión.

Dios no nos creó para estar inactivos y para que desperdiciemos todo el potencial que nos ha dado como bendiciones y recursos. Dios quiere que estemos siempre activos, llenos de propósitos y de planes y en todo viviendo nuestra fe, pues todo hay que hacerlo confiando en la gracia y el poder que recibimos por Cristo y siempre debemos estar honrando su nombre, y la manera de honrarlo es haciendo todo para la gloria de Dios. Proponte prosperar conforme a la voluntad de Dios, vive para eso todos los días, porque seguramente así Dios te usará grandemente y se glorificará en todo.

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