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Llevando el evangelio a todas las naciones

De Dios llega la prosperidad

De Dios llega la prosperidad

La prosperidad del alma es más importante que la prosperidad del cuerpo, sin embargo, cuando Dios prospera nuestra alma porque vivimos conforme a su gracia, él también nos prosperará en todo de acuerdo con como él quiere. La verdadera prosperidad es su presencia que nos salva, nos acompaña en todo y nos bendice con las mejores cosas que le dan satisfacción a nuestra vida y nos guía a la gloria celestial para morar con él por toda la eternidad viviendo con gozo sin fin.

«La gracia de Dios nos da vida eterna y nos transforma para vivir como a él le agrada. El que vive conforme a la gracia se muestra compasivo, lleno de misericordia y actúa con amor ante el dolor y la necesidad del prójimo. Dios promete bendiciones cuando somos bondadosos, porque él quiere que seamos buenos, que tengamos interés en el bienestar del prójimo, así como él nos trata con sus misericordias.»

Los que confiamos en Dios sabemos que todas las cosas buenas proceden de Dios y que nos las concede sin que las merezcamos, por esto mismo también podemos decir, que únicamente los que reconocen el amor de Dios actúan con amor. No esperemos de los incrédulos generosidad, porque, aunque algunos hagan cosas buenas, esas obras están manchadas por la condición del alma sin Dios, por eso Dios anhela las obras, pero de sus hijos, de aquellos que han recibido la salvación gratuitamente y los que siempre disfrutan de sus promesas y bendiciones.

Estemos contentos con lo que Dios nos da y seamos muy esforzados para hacer nuestras cosas, busquemos en él todo lo necesario para que prosperemos en nuestros oficios, pero no olvidemos que el dar es el primer paso para recibir de Dios. Que nunca pasemos por alto la generosidad, porque esta es recompensada por Dios, y lo que es más aún, que nunca dejemos de practicar la generosidad porque Dios ya ha sido inmensamente generoso al darnos a Cristo como nuestro salvador, favor que no merecíamos pero que hoy lo poseemos para siempre. Que Dios nos prospere a todos espiritualmente y en todo lo demás.

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