Disfrutemos el reino de Dios y estemos preparados para su juicio

Dios gobierna todo con poder y justicia, Dios tiene el control de todos los sucesos y no puede dar por inocente al que es culpable, y por lo mismo los que son justos reciben todas sus bendiciones, ya que los justos son los que creen y confían en Cristo. Al final de este mundo Dios va a dictaminar dando el pago a cada uno según sea su condición espiritual y en este juicio no existe ni la mínima posibilidad de que la sentencia no sea justa.

«Dios es eterno e inamovible, su reino no tiene fin y nadie puede cambiar el curso de la historia que él determinó. Por esto nuestra vida debe buscar refugio en Dios, pero debemos aceptar la necesidad que tenemos de ponernos a cuentas con él y de estar cultivando nuestra comunión espiritual. Nadie que no reconozca la necesidad del arrepentimiento y del perdón puede recibir el favor espiritual de Dios, y siempre hay que tomar los recursos de su gracia para crecer en fe y en la comunión con él.»

Nadie puede escapar de la justicia divina si no acepta que necesita resolver el problema de su pecado a través de la justicia de Cristo a quien Dios ha dispuesto para que nuestra culpa sea quitada. De la misma manera, nadie puede escapar del juicio y de la condenación eterna si es hallado culpable por menospreciar la gracia de Dios en Cristo para perdón y salvación eterna.

La vida que está a cuentas con Dios es la que se vive para su gloria, bajo su temor y siempre guiados por su palabra, pues se reconoce su autoridad. Cuando nos sometemos a Dios de manera voluntaria y gozosa disfrutamos de sus cuidados, y al atesorar su palabra como guía para la vida y como la regla para la práctica de nuestra fe disfrutamos de todas las promesas divinas. También de esta manera participamos de todas las bendiciones del reino de Dios y esperamos confiados el gran día del juicio final para recibir la gloria celestial que nos ha sido prometida. 

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