Todo estará bien en tu vida

Dios solamente obra para el bien en el sufrimiento de los que le aman, los que le aman tienen su fe puesta en él y para ellos nada en el mundo es más importante que Dios. Cuando amamos a Dios nuestro interés principal no está en el mundo ni en sus deseos, al mismo tiempo renunciamos a nuestro propio yo, para hacer solamente la voluntad de Dios. El sufrimiento se vuelve más rudo para las personas que no aman a Dios, porque su aflicción crece al ver como se pierden las cosas y como el cuerpo es afectado.

«Parte de las cosas que Dios hace en el proceso de nuestro dolor es consolarnos, consagrarnos y fortalecernos. Cuando tenemos como verdaderas las promesas de Dios ahí descansa nuestra esperanza de que todo estará bien y de que está por llegar lo mejor para nuestra vida. Por esto es importante que los que amamos a Dios amemos también su palabra y por lo mismo debemos atesorarla en el corazón y en la mente, para que nuestros pensamientos sean conforme al corazón de Dios y para que nuestro corazón esté en calma y lleno de gozo.»

Las dificultades y el sufrimiento no son bendiciones en sí mismo, sino que es Dios el que actúa en eso malo para bendecir a sus hijos amados. Precisamente el amor de Dios es el que nos envuelve para protegernos y para ayudarnos a superar las tribulaciones, porque solamente pueden amar a Dios quienes ya tienen su amor en el corazón. El amor de Dios obra de manera poderosa y espiritualmente, por eso es por lo que el mundo no puede entender como los hijos de Dios podemos agradecer y a adorar a Dios en todo tiempo.

No cuestionemos a Dios cuando sufrimos, porque él nunca nos prometió ser libres del sufrimiento en el mundo, más bien nos advirtió del sufrimiento, pero sí nos dio la promesa de que el sufrimiento es temporal y que en su gloria celestial ya no habrá más dolor. Y como ya venimos diciendo, tenemos la gran bendición de que Dios nos ayuda a superar todo lo difícil y hace que seamos bendecidos de manera especial con todas las riquezas espirituales y celestiales aun cuando el sufrimiento sea el más grande, pero hagamos lo que él espera de nosotros, él espera nuestro amor, porque él ya nos ha amado y porque nos está bendiciendo ahora mismo en estos tiempos de dolores.

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