Con fe miremos a Dios, clamemos a él y esperemos su respuesta

En este tiempo de tantas necesidades y maldades tenemos a Dios como nuestra respuesta y solución, porque, aunque estemos solos y en una condición difícil el sí nos puede ayudar. Muchas personas nos ayudan, pero hay situaciones espirituales que solamente Dios puede atender, incluso, lo espiritual es lo más importante, por eso nuestra vida sí o sí debe tener comunión con Dios todos los días. Pero si también nadie nos ayuda en esta vida, o muchos nos dan la espalda, no debemos ser derrotados por eso, porque nuestro Dios nunca nos dejará, no nos fallará y ni se olvidará de nosotros.

«Levantemos nuestra mirada hacia lo eterno, hacia esas cosas que satisfacen el alma y esto está en las obras de Dios, por eso no debemos buscar en el mundo lo que Dios ya nos ha ofrecido y que lo ha asegurado en Cristo Jesús. Muchas personas por el pecado no alcanzan a ver su verdadera condición de vida, y por eso solamente la atienden de manera superficial con las cosas de este mundo, viviendo conforme a los deseos de la carne. En el caso de otras personas, logran darse cuenta de que atender lo espiritual es necesario, pero buscan la realización de esto en lo religioso, pero como no ponen su fe en Cristo no pueden recibir el favor de Dios.»

No pensemos que por las cosas difíciles que nos pasan en esta vida Dios no está con nosotros o que él no está haciendo nada para solucionar nuestra situación. Aprendamos a confiar en que Dios está obrando de la mejor manera, esperemos las respuestas y los resultados en su obra, porque él nunca desatiende la causa de sus hijos.

Aprender a esperar el tiempo que sea necesario es la evidencia de nuestro crecimiento cristiano y de la firmeza de nuestro carácter cristiano. Dios está acompañándonos y esperando las oraciones, ya que de esa manera también se cultiva la comunión con él y en la respuesta de la oración crece nuestra alegría al ver los resultados de la fe y de las plegarias.

Si ya hemos recibido la salvación de Dios a través de Cristo tenemos la garantía de que Dios nos salvará de todas las adversidades, es decir, nos ayudará a soportar, a perseverar ya triunfar. Pero Si aún no tenemos la seguridad de la salvación hay que creer ahora mismo, porque el fin de la obra de Dios no es que no suframos penalidades en esta vida, sino que seamos salvos y tengamos su ayuda para llegar a la gloria celestial en donde habrán terminado todas nuestras angustias, pero mientras tanto busquemos y esperemos su ayuda.

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