Toda la gloria sea para Dios en todo

En cada nuevo amanecer tenemos la oportunidad de decirle a Dios cuánto lo amamos y cuánto confiamos en él, ya que cada día debemos dedicarlo para su gloria, haciendo todo con esmero y buscando la perfección, pero también, en cada momento necesitamos la ayuda de Dios. La confianza en Dios nos hace depender de él en todas las cosas, y el amor por él nos impulsa a ofrecer todas las cosas.

«Todo lo que a Dios glorifica a nosotros nos edifica, cuando bendecimos el nombre de Dios por las cosas que hace él nos prospera en nuestra vida espiritual, ya que al reconocer quién es Dios y lo que hace crece nuestra comunión con él. Si queremos tener las bendiciones y las promesas de Dios debemos estar en Cristo en la comunión con Dios honrando su nombre, ya que esto es lo fundamental para que estemos bien.»

Dios prospera nuestro esfuerzo en los roles cotidianos cuando disponemos hacer del día un culto de alabanza para su gloria. Dios siempre está dispuesto a proveernos todo lo necesario para que demos esos frutos espirituales que espera en cada instante de nuestra vida, por esto debemos confiar que en cada mañana Dios renueva sus misericordias.

Nunca nos faltará el amor de Dios, porque su amor es lo más importante y él quiere que sea suficiente en nuestras vidas. El amor de Dios nos basta en medio de las circunstancias más difíciles, por eso debemos estar tranquilos y haciendo todo para él, porque lo que ocurra siempre será parte de su propósito amoroso de bendecirnos. Amemos a Dios con el amor con que él nos ama y por eso vivamos siempre haciendo lo mejor en todo para su gloria.

Compartir