Dios siempre es bueno y todo lo puede

Cuando nos acercamos a Dios, lo hacemos con la seguridad de que él nos escucha, y que su respuesta es perfecta. Dios sabe verdaderamente lo que necesitamos, y además, ha decretado esa bendición desde la eternidad, por lo tanto, nuestras oraciones no buscan cambiar la voluntad de Dios, no pretendemos decirle qué hacer y cómo hacer las cosas. Al clamar a Dios lo que queremos es conocer su voluntad y conformarnos a ella.

«Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.» Job 42:2 RVR1960

Para Dios no hay nada imposible, él lo puede todo y lo sabe todo. Dios conoce de antemano nuestras necesidades, pero él es perfecto en todo, por eso nos ha dado el medio correcto para que podamos tener comunión con él, nos ha dado a Cristo por quien nuestros pecados son perdonados y por sus méritos logran que Dios nos conceda las bendiciones que necesitamos. Tengamos plena confianza en que Dios tiene lo que necesitamos y que Cristo ya logró que eso nos llegue abundantemente.

La fe en Dios nos hace ser capaces de esperar en él aun en las adversidades, en esos tiempos en los que parece que ya no hay salida, cuando todo se ve perdido e incluso cuando nos llegamos a sentir solos y vacíos. Los planes de Dios son perfectos y sus acciones correctas, por eso es por lo que, aun en las peores circunstancias lo podremos ver obrando en nuestro favor; mostrándonos su misericordia y poder, porque su ayuda siempre será la correcta y nuestras vidas serán bendecidas, ya que espiritualmente puede crecer nuestra comunión con él y aprendemos a depender más, a adorar con fidelidad y a clamar por su gracia.

Ninguna tribulación puede lograr detener el poder de Dios en nuestro favor y lo que Dios tiene para nosotros en Cristo Jesús es abundante, es justo lo que necesitamos para nuestro bienestar. El solo hecho de que Dios nos ha dado el recurso de la oración en Cristo, es ya la garantía de que nos ayudará en todo, porque él quiere y puede. Por esto mismo, nunca dejemos de esperar con paciencia la respuesta de Dios, porque hasta su silencio y el tiempo que tarde para responder, es ya parte de su gracia con la que siempre nos dará las respuestas y soluciones para nuestra vida, porque él siempre es bueno y todo lo puede.

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