¡Cuidado con el diablo!

Constantemente satanás nos asecha porque espera nuestra vulnerabilidad para seducirnos con sus artimañas, por eso debemos estar preparados para que en el momento de la prueba no seamos sorprendidos por el engañador. Constantemente debemos estar creciendo y fortaleciéndonos en nuestro Señor Jesucristo, porque sólo con la fe en Cristo podemos estar firmes ante los embates de satanás.

No despreciemos la palabra del Señor que nos nutre para estar fuertes, no descuidemos la oración que nos permite estar despiertos y no dejemos de servir en la obra del Señor que nos permite estar siempre ocupados para evitar ser sorprendidos por satanás en un ambiente de distracción.

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